Noticias | 14 Septiembre 2026

Revelan la compleja red microbiana que modula las proliferaciones algales en la costa

Share

Un nuevo estudio del ICM-CSIC aporta evidencias que cuestionan la visión tradicional de los parásitos como agentes que extinguen las proliferaciones de microalgas, y muestra que son componentes persistentes en la columna de agua y, en el caso de algunos linajes, en el sedimento.

A menudo los parásitos quedan latentes en el sedimento y vuelven a infectar el agua cuando las condiciones les son favorables / ICM-CSIC.
A menudo los parásitos quedan latentes en el sedimento y vuelven a infectar el agua cuando las condiciones les son favorables / ICM-CSIC.

Las proliferaciones algales —también conocidas como blooms— suelen asociarse a imágenes de aguas teñidas de verde o marrón, como consecuencia de la acumulación masiva de microalgas en la costa. Durante años la idea de que los parásitos marinos son los principales agentes de mortalidad capaces de contribuir al declive de estas proliferaciones ha sido bastante extendida. Sin embargo, esta visión centrada exclusivamente en el colapso simplifica la diversidad de las interacciones entre las microalgas y sus parásitos.

El grupo de Procesos Biológicos Litorales (PBL) del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) lleva tiempo trabajando para matizar esta visión tan simplificada: los parásitos forman parte de la misma comunidad microbiana y sus relaciones con los huéspedes son diversas. Aunque en algunos casos pueden provocar infecciones muy virulentas, en otros mantienen infecciones de baja intensidad y pueden coexistir con las microalgas durante períodos prolongados.

Nuevas evidencias científicas

Ahora, un nuevo estudio del ICM-CSIC publicado en la revista científica Aquatic Ecology da un paso más en esta línea de investigación y aporta nuevas evidencias sobre la mesa. El trabajo demuestra que bajo la cara visible de un bloom se esconde una red microbiana altamente dinámica, donde los parásitos no actúan como "terminadores" puntuales, sino como reguladores persistentes que condicionan la evolución de las proliferaciones.

Según explica el equipo investigador, una proliferación no debe entenderse como una relación única entre un alga y su enemigo, sino como un mosaico de interacciones que cambia constantemente. Para llevar a cabo el estudio, el equipo de investigación realizó un seguimiento temporal de tres proliferaciones de dinoflagelados en las playas de La Fosca, El Grau y L’Estartit, en Girona. Mediante técnicas genéticas de metabarcoding, microscopía y cultivo, analizaron la coexistencia de diferentes linajes de parasitoides zoospóricos.

El sedimento como reservorio

Los resultados obtenidos confirman el cambio de paradigma: la proporción de células de microalgas infectadas se mantuvo baja a lo largo del tiempo y los picos de parásitos no coincidieron con el fin de las proliferaciones. Esto demuestra que, en lugar de extinguir el bloom, muchos parásitos mantienen infecciones crónicas de baja intensidad. Esta presión continuada tiene un efecto clave sobre el ecosistema: altera la competitividad entre las diferentes especies de fitoplancton y modula la sucesión natural de las comunidades marinas sin necesidad de exterminarlas.

Otro de los descubrimientos fundamentales de la investigación es la conexión directa entre el agua y el fondo marino. En este sentido, el estudio revela que los sedimentos costeros no son simples depósitos pasivos, sino que actúan como reservorios activos. Microorganismos como los perkinsidos, un grupo de parásitos analizado, mostraron una capacidad clara para mantener su presencia en el sedimento y volver a infectar el agua cuando las condiciones vuelven a ser favorables.

Asimismo, la investigación pone de manifiesto que una misma proliferación puede funcionar de manera muy diferente según el contexto local. A pesar de que las tres playas estudiadas compartían especies de dinoflagelados similares, la composición y el ritmo de los parásitos varió significativamente entre ellas debido a factores como la hidrodinámica o las características ambientales de cada playa.

Estos hallazgos contribuyen a una visión más completa de las proliferaciones costeras. El seguimiento temporal muestra que la presencia y la composición de los parasitoides varían durante una misma proliferación y entre la columna de agua y el sedimento. Para caracterizar esta variabilidad, es necesario combinar muestreos repetidos en el tiempo y en ambos compartimentos con diversas metodologías. Esta aproximación puede contribuir a comprender mejor las interacciones ecológicas que tienen lugar en los ecosistemas costeros.