Noticias | 28 Octubre 2022

El delta del Ebro: una historia de cambios y adaptación

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En el “A Fons” de la Newsletter de este mes hablamos de cómo se está adaptando el delta del Ebro y su gente al cambio global.

Los habitantes del delta del Ebro han tenido que adaptarse a los cambios para sobrevivir / Jordi Camp.
Los habitantes del delta del Ebro han tenido que adaptarse a los cambios para sobrevivir / Jordi Camp.

"En los últimos 25 años, el delta ha cambiado de forma estratosférica", asegura uno de los protagonistas del nuevo documental del Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) y la plataforma de divulgación La Ciència al teu Món, "Relatos del cambio global. Capítulo 1: El delta del Ebro", elaborado con el apoyo de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) del Ministerio de Ciencia e Innovación. Y tiene razón, aunque estos cambios no son solo fruto de la actividad antropogénica, sino también de la dinámica natural de este ecosistema.

Como ocurre en otros deltas, el río es quien aporta el sedimento, mientras que el mar y el viento lo redistribuyen. Y así ocurre desde hace unos 6.000 años, cuando el delta del Ebro empezó a formarse, coincidiendo con el fin de la última glaciación y la consiguiente estabilización del nivel del mar, hace ahora unos 18.000 años.

Desde entonces, el delta del Ebro ha experimentado auténticas transformaciones que pasaban desapercibidas hasta que la especie humana se asentó en este enclave. Recordarán el caso del temporal “Gloria” en 2020. Inundó la mayor parte de la llanura deltaica, el mar penetró cientos de metros tierra adentro y se rompió la barra del Trabucador. Todos los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia.

En el documental, José A. Jiménez, doctor en Ciencias del Mar y Catedrático de Ingeniería Marítima y Gestión Costera en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), confiesa que aquello no le sorprendió, y que la del delta del Ebro es una historia de cambios tanto o más drásticos. De hecho, asegura haber visto en los años noventa, cuando realizaba su tesis doctoral, cómo se rompía la barra del Trabucador y el agua le llegaba hasta el cuello.

“El delta está en una fase de reducción natural y esperable. Cuando la llanura deltaica no la ocupaba nadie y se producían cambios, no pasaba nada, pero ahora, por pequeños que sean, suponen un problema. Y es que, la costa ha ido retrocediendo, pero nosotros no, por lo que ahora las olas rompen más cerca y las inundaciones se producen cada 3 y no cada 10 años”, explica el investigador.

Su visión coincide también con la de Jorge Guillén, que desarrolla su investigación en el ICM-CSIC. En el filme, el experto expone que "han existido y continuarán existiendo muchos deltas del Ebro", ya que el ecosistema se encuentra en una fase de transformación continua a lo largo de la cual se van alcanzando nuevos equilibrios.

Además, Guillén subraya que el del delta del Ebro es un caso en el que los cambios son aún más aparentes, pues las aportaciones sedimentarias son muy escasas debido a la gran cantidad de presas y embalses que hay repartidos a lo largo del río. Estas infraestructuras hacen que el sedimento quede retenido y no llegue a la desembocadura, lo que impide compensar tanto la subsidencia como la subida del nivel del mar y la erosión marina.

Todo esto tiene consecuencias para quienes trabajan en el sector primario, pero también para aquellos que viven del turismo y los servicios, tal y como explica en el documental Amparo Pérez, abogada del delta del Ebro: “el payés y el mariscador son los que me vienen a buscar para hacer la declaración de la renta, y los que después van a las peluquerías y cafeterías. Cuando a ellos les va bien, a los otros también”.

Ante este escenario, a los habitantes del delta solo les queda aprender a convivir con estos cambios, y así es como lo están haciendo la mayoría. Lo explica muy bien Dani Forcadell, arrocero del delta desde hace más de 25 años: “Estamos utilizando mucha tecnología para ahorrar agua y fitosanitarios. Hoy en día, llevar una hectárea de arroz implica ser más empresario que payés”.

Pero no les queda otra. Los cambios seguirán sucediendo, y lo único que podemos hacer es intentar no acelerarlos para dejar margen, tanto al delta como a su gente, que son fruto y constructores de este territorio, para adaptarse. Al final, es preferible escoger los cambios a dejar que estos vengan impuestos, ¿no?