Noticias | 25 Noviembre 2022

25N: Erradicando los machismos cotidianos

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Los machismos cotidianos constituyen la base del iceberg que nutre la violencia de género más manifiesta en la sociedad, y frente a estos, no se puede mirar hacia otro lado.

Los "micro" machismos son habituales en el entorno laboral / Jordi Camp (ICM-CSIC).
Los "micro" machismos son habituales en el entorno laboral / Jordi Camp (ICM-CSIC).

El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. A pesar de algunos progresos alcanzados, en la actualidad, la violencia contra las mujeres y las niñas sigue suponiendo una de las violaciones de los derechos humanos más generalizadas en el mundo y afecta, según datos de la ONU, a más de un tercio de las mujeres. 

La violencia contra las mujeres constituye una forma de discriminación, que incluye todo acto o amenaza de violencia por razón de género que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento de naturaleza física, sexual, psicológica o económica para las mujeres, tanto si se produce en la esfera privada como pública.  Esta forma de violencia surge de un sistema social que históricamente ha discriminado a las mujeres y las ha colocado en una posición subordinada frente a la de los hombres.  Existen diferentes expresiones de violencia machista que van desde el feminicidio hasta el ciberacoso y que pueden darse en diversos ámbitos, desde el familiar hasta el laboral. Así, el acoso sexual y por razón de sexo en el entorno laboral es una de las manifestaciones de la violencia machista en la sociedad. 

Los “micro” machismos en el entorno laboral

Ahora bien, las violencias machistas no siempre resultan tan evidentes para todas las personas. Vivimos en una sociedad patriarcal que ha normalizado conductas que vistas sin las gafas de género, parecen naturales y están presentes en la cotidianidad. En tal sentido, el psicólogo, Luis Bonino, desarrolló el concepto de los micromachismos en la década de los noventa, que se refieren a las conductas sutiles y cotidianas de control, imposición y abuso de poder masculino sobre las mujeres, que suelen estar invisibilizadas en la sociedad y que responden a ideas y prácticas interiorizadas que se consideran "naturales y justificadas".

Ante las críticas que ha recibido Bonino por emplear el término “micro”, en tanto minimiza la gravedad de la violencia que igualmente se ejerce con estos comportamientos, el autor ha señalado que utilizó este término, no porque estos comportamientos fuesen menos graves o pequeños, sino porque se ejercen en los espacios “micro”, los de la cotidianidad. Sin embargo, a pesar de ser comportamientos invisibilizados continúan siendo una vulneración a los derechos humanos y aunque el daño que producen, no se vea a simple vista (como el daño psicológico), es real, por lo que es tan importante visibilizarlos y dejar de normalizar estas conductas. Más aún, si este tipo de machismo cotidiano constituye la base del iceberg que nutre la violencia de género más manifiesta en la sociedad.

Un ejemplo de este tipo de machismo cotidiano son algunas conductas en el ambiente laboral que, pese a ser expresiones de acoso sexual o por razón de sexo, son normalizadas por las personas afectadas (y su entorno). Es el denominado “acoso técnico”, que se refiere a la vivencia de una serie de situaciones o comportamientos que son constitutivos de acoso, aunque la persona acosada no los haya podido identificar. Este es el caso de la petición reiterada de citas, las bromas o chistes de contenido sexual, los piropos o los comentarios sexuales. La normalización de estos comportamientos pone de relieve la importancia de visibilizar y reconocer estos tipos de machismos, así como de adoptar una posición de tolerancia cero frente a los mismos, haciendo visible lo que ahora es “sutil” o invisible.

El compromiso del ICM-CSIC

En el marco del 25N, y como parte de las acciones del Plan de Igualdad de Género, el ICM-CSIC quiere ratificar su compromiso de tolerancia cero frente al acoso sexual y por razón de sexo. En este sentido, la semana pasada las integrantes del Grupo de Igualdad presentaron el aterrizaje, a nivel interno, del Protocolo de Prevención y Actuación frente al acoso sexual y por razón de sexo del CSIC con el objetivo de dar a conocer a todo el personal del centro este recurso a disposición de todas y todos en caso de necesidad. Asimismo, se informó del próximo nombramiento de las dos personas de referencia que serán las responsables de la fase previa de comunicación y asesoramiento a la víctima, para informarla y orientarla a la hora de realizar la denuncia (si así lo desea) frente al órgano competente del CSIC. Por último, se tiene previsto realizar varias sesiones de formación y sensibilización sobre el tema para todo el personal del centro, que ratifica de esta manera la política de tolerancia cero frente a todo tipo de violencia machista, desde las más invisibilizadas y naturalizadas hasta las más manifiestas.