Noticias | 31 Agosto 2023

Robots submarinos: el futuro de la exploración oceánica y mucho más

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En la sección "A fondo" de este mes de agosto, os contamos todos los secretos de la robótica submarina, el futuro de la exploración oceánica.

Los robots submarinos son útiles para el estudio de fuentes hidrotermales, hábitats marinos profundos y mucho más / ICM-CSIC.
Los robots submarinos son útiles para el estudio de fuentes hidrotermales, hábitats marinos profundos y mucho más / ICM-CSIC.

Los robots pueden usarse en condiciones extremas que superan con creces los límites del cuerpo humano e incluso los de los submarinos. Nos permiten explorar con seguridad incluso los hábitats oceánicos más remotos del planeta. Por ejemplo, se ha demostrado su validez para el estudio de fuentes hidrotermales, hábitats marinos profundos en los que brota del fondo agua hirviendo o puntos a más de 10.000 metros de profundidad, como la fosa de Challenger, la más profunda del océano.

Además, sin ocupantes humanos, estos robots pueden permanecer en estos hábitats durante periodos de tiempo que pueden extenderse de días a años. Esto significa que los robots pueden proporcionarnos una visión única de cómo los hábitats marinos y sus ecosistemas asociados pueden cambiar con el tiempo, en lugar de la "instantánea" que nos pueden proporcionar los submarinos o los buceadores.

En el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) hay varios grupos de investigación especializados en aplicaciones de robótica submarina. Uno de ellos, el grupo de Funcionamiento y Vulnerabilidad de los Ecosistemas Marinos, se ha asociado recientemente con la Universidad de Gotemburgo (Suecia) para probar un novedoso robot que utiliza orugas similares a las de los tanques para arrastrarse por el fondo del océano.

Este robot está equipado con una cámara de alta resolución y un manipulador en forma de brazo, lo que lo convierte en una plataforma versátil para vigilar los hábitats bentónicos -en contacto con el lecho marino- e interactuar con ellos. Además, la oruga se controla mediante una antena Wi-Fi unida a una boya de superficie que, a su vez, está atada a la propia oruga. Por tanto, los pilotos sólo tienen que permanecer al alcance de las antenas Wi-Fi mientras el robot explora libremente el fondo marino.

Las primeras pruebas del dispositivo tuvieron lugar hace unos días en el Centro de Investigación Marina Kristineberg de la Universidad de Gotemburgo, ubicado en uno de los espectaculares fiordos de Suecia. Gracias a ello, el equipo pudo recopilar imágenes muy valiosas de los ecosistemas marinos locales a la vez que limpiaba el fondo marino de basura mediante el uso del brazo manipulador del robot.

Asimismo, el equipo consiguió establecer una conexión remota con otro dispositivo ubicado en el Observatori Submari OBSEA del Centre de Desenvolupament de Sistemes d'Adquisició Remota i Tractament de la Informació de la Universitat Politècnica de Catalunya, que pilotó el robot sueco desde la distancia a lo largo de prácticamente 3 kilómetros. Según los expertos, “esto fue especialmente emocionante”, ya que “abre nuevas posibilidades para utilizar este tipo de dispositivos en estudios a largo plazo que podrían permanecer activos independientemente del lugar del mundo en el que se encuentre el equipo operativo”.

Restauración activa

Los resultados de estas primeras pruebas demuestran, entre otros, la gran estabilidad y adaptabilidad del nuevo dispositivo, lo que lo convierte en un robot perfecto para llevar cabo acciones a pequeña escala como la replantación de especies sésiles como los corales o las gorgonias. En aguas poco profundas, este tipo de restauración activa se hace a través de buceadores utilizando lo que se conoce como “Método Bádminton”, si bien a grandes profundidades es imposible emplearlo.

Esta metodología consiste en fijar las especies sésiles que se quieren restaurar en sustratos pesados y luego dejarlas caer desde embarcaciones con la esperanza de que sobrevivan a la caída. Con un robot, en cambio, los especímenes de aguas profundas podrían manipularse con mayor cuidado, lo que convertiría esta en la mejor técnica para restaurar especies más frágiles.

Dados los buenos resultados, es probable que este prototipo de robot se incorpore a dos proyectos nacionales dirigidos por el ICM: PLOME y BITER. El primero tiene como objetivo desarrollar una red de robots submarinos para realizar un seguimiento a largo plazo de los ecosistemas marinos, mientras que el segundo pretende supervisar y restaurar especies y ecosistemas afectados por la pesca en la costa catalana.

Además, estos robots serán también un componente clave del proyecto REDRESS, financiado por el programa marco Horizon Europe de la UE. La iniciativa, en la que participa el ICM, se centra en la restauración activa de los hábitats de aguas profundas y en el seguimiento de los impactos ecológicos de estos esfuerzos de restauración.

Con todo, estos avances prueban que este tipo de robots autónomos son una poderosa herramienta para la exploración oceánica que complementa a vehículos más convencionales como los robots de superficie impulsados por hélices. Según los expertos, trabajando en tándem, estos dispositivos podrían proporcionar datos exhaustivos de toda la columna de agua e incluso de enclaves más remotos como los océanos cubiertos de hielo de las lunas de Saturno y Júpiter.