Noticias | 01 Agosto 2016

Recuperadas dos boyas del proyecto SPURS después de tres años siguiendo las corrientes oceánicas

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El Servicio de Instrumentación del ICM ha recuperado 2 de las boyas que fueron largadas al mar en 2013, en el marco de la campaña SPURS. El proyecto tenía por objetivo estudiar los procesos de formación y mantenimiento del máximo de salinidad en el centro del giro del atlántico norte.

Una de las boyas españolas recuperadas

El Servicio de Instrumentación del ICM ha recuperado 2 de las boyas que fueron largadas al mar en 2013, en el marco de la campaña SPURS. El proyecto tenía por objetivo estudiar los procesos de formación y mantenimiento del máximo de salinidad en el centro del giro del atlántico norte. Durante la campaña, los investigadores del ICM  junto a miembros de la NASA, lanzaron un total de 50 boyas, 10 españolas y 40 estadounidenses, para estudiar la interfase atmósfera-océano.

Las boyas españolas aportadas a esta campaña fueron diseñadas en el ICM por Agustí Juliá con la colaboración de Pere Fernández, encargado de la electrónica y telecomunicaciones, y Kintxo Salvador, al cargo del diseño mecánico y la programación, gracias a la financiación de diversos proyectos desarrollados a lo largo de la década anterior. Las boyas están preparadas para tomar medidas de salinidad y temperatura de la superficie del mar con un dispositivo de alta tecnología (SBE37SI) y transmitir un dato cada hora en tiempo real.

De las 50 boyas liberadas al mar, sólo las 10 españolas han estado navegando y enviando datos durante más de dos años, su tiempo de vida estimado. Sin embargo, tres de estas boyas han superado esta barrera y han alcanzado los 3 años en funcionamiento.

Una de estas terminó sus días cerca de donde fue largada al océano, en el máximo de salinidad del centro del giro subtropical del Atlántico norte, y no pudo ser recuperada. Pero las otras dos boyas han sido recuperadas recientemente. Una fue localizada por Mario Cartwright, quien la encontró varada en una playa de las islas Bahamas y, viendo que se trataba de un valioso instrumento, buscó la forma de contactar con el ICM y devolverla a su lugar de partida. Otra acabó en Vizcaya, a donde los compañeros del ICM fueron a recuperarla.

Durante su viaje, las boyas, guiadas por las corrientes y vientos oceánicos, han recogido una larga serie temporal de datos en un gran área. Estos datos son muy valiosos para los estudios de salinidad oceánica, un parámetro clave para comprender y predecir el clima.  A lo largo de su trayectoria se convierten también en el hogar de diversos organismos marinos, transformándose en verdaderos ecosistemas ambulantes.

Inspirados en el ‘visual thinking’, Kintxo Salvador y Ana Ceballos han escrito e ilustrado una historia para transmitir la aventura de estas boyas, que se puede ver y descargar en el siguiente enlace: La vida de una boya.pdf

 

Imagen: Trayectorias de las tres boyas desde que fueron largadas en 2013 hasta el fin de su funcionamiento en 2016.