Noticias | 01 Julio 2022

La igualdad de género en la educación formal y no formal

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Hablamos de las acciones que pueden promoverse desde un centro público de investigación e innovación marina comprometido con la igualdad.

El ICM-CSIC cuenta con su propio plan de igualdad para avanzar hacia la igualdad de género / ICM-CSIC.
El ICM-CSIC cuenta con su propio plan de igualdad para avanzar hacia la igualdad de género / ICM-CSIC.

Escribiendo esta entrada desde el contexto de un centro de investigación marina, podríamos pensar en una metáfora entre la construcción del aprendizaje –cómo adquirimos conocimiento- y la adquisición de nutrientes -la alimentación por filtración de algunos organismos acuáticos-. Probablemente, habréis escuchado alguna vez que “las niñas y los niños son como esponjas” ya que “lo absorben todo”.

Como gran parte de las características atribuidas a la infancia, esto no es algo único de la etapa infantil, sino que también se extiende a las etapas posteriores porque el aprendizaje es continuo a lo largo de la vida de las personas. Por lo que respecta a la construcción del aprendizaje, el entorno y los estímulos que recibimos a través de éste juegan un papel fundamental.

Siguiendo con la metáfora, los organismos filtradores que viven en el mar absorben nutrientes -y oxigeno- que les ayuda a mantenerse vivos y crecer. No obstante, también ingieren de forma inevitable los contaminantes presentes en el agua. De hecho, las esponjas son muy buenos bioindicadores, ya que incorporan también estas substancias que no solo no las alimentan, sino que también las perjudica. A partir de esta idea, intentaré explicar de qué manera se puede promover la igualdad desde un centro de investigación.

Construimos, como hemos dicho, nuestras ideas a través de lo que percibimos del ambiente que nos rodea y al cual tenemos acceso. Esto no incluye solo una realidad única de cada individuo, sino todo un imaginario social al cual se tiene que poner mucha atención, ya que a menudo la realidad difiere notablemente de este imaginario y hace falta revisar los conceptos.

El imaginario colectivo se refiere al conjunto de valores, instituciones, leyes y símbolos con los cuales las personas nos relacionamos con algo. ¿Qué es ser mujer? ¿Qué es ser hombre? ¿Qué es ser un/a científico/a? Estamos de acuerdo en buena parte de las posibles respuestas a estas preguntas, es decir, existe un cierto acuerdo común, un imaginario colectivo que se corresponde más o menos con la realidad y que se explica así en los entornos más típicos de la educación formal -escuelas, institutos y universidades – y no formal – museos, centros de educación ambiental o medios de comunicación-.

Sin embargo, cada persona, en el ámbito personal, acaba de construir sus propias respuestas influenciadas por su experiencia y es aquí donde el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) puede aportar su granito de arena cuando se relaciona y se comunica con la ciudadanía.

¿Qué puede hacer el ICM-CSIC por la igualdad desde la educación?

En el ICM-CSIC producimos información a muchos niveles: escrito -publicaciones científicas, libros, reportajes, materiales educativos o divulgativos, etc.-, oral -visitas al centro, visitas a centros educativos, comunicación interna y externa, etc.- y visual -página web, cartelería, eventos, etc-, entre otros.

Tenemos que tener muy presente qué comunicación hacemos y cómo la hacemos, ya que esto influye en cómo la ciudadanía y los diferentes entornos educativos perciben a la investigación marina y a las personas que la desarrollan y contribuye a crear realidades más allá y a hacerse preguntas como “qué implica ser mujer u hombre en el mundo de la ciencia”.

Para alcanzar la igualdad de género, lo primero que deben de hacer los centros de investigación es identificar la raíz del problema. Hasta ahora, numerosos estudios han comprobado que el sexismo está presente en la sociedad y han identificado sus orígenes. Este es el primer paso para superar la desigualdad. De la misma forma, para mejorar el estado de salud del medio marino y de los organismos filtradores en entornos contaminantes, lo primero que se debería de hacer sería analizar el medio a través del cual se han estado alimentando previamente.

En el caso de la igualdad, todo empieza por ser conscientes del impacto que pueden tener nuestras palabras, gestos, acciones o decisiones y revisarlas y actuar en consecuencia. Actualmente, la Comisión Europea, consciente de la importancia de conseguir la igualdad de género en el ámbito de la investigación, establece que todos los centros de investigación que quieran acceder a los fondos europeos necesitan realizar una diagnosis y un plan de acción que permita conseguir este objetivo, obedeciendo a directrices europeas.

En el ICM-CSIC ya hemos hecho el primer paso y hemos elaborado nuestro propio Plan de Igualdad de Género, que identifica una serie de líneas de acción tanto en el ámbito de la educación y en otros.

Esto va en línea con la Agenda Educativa 2030, que reconoce que la igualdad de género requiere una aproximación “que asegure que chicas y chicos, mujeres y hombres no solo tengan acceso y completen los ciclos educativos, sino que también se les empodere igualmente en la y a través de la educación”. En consecuencia, cada vez son más los centros educativos que tienen presente la perspectiva de género y trabajan la igualdad a través de acciones concretas previstas en los programas educativos.

Por eso, en el ICM-CSIC intentamos tener presente todo esto en los actos y acciones educativas que llevamos a cabo, lo cual implica ponernos las gafas lilas a la hora de explicar los conceptos y animar tanto a chicas como a chicos desde perspectivas realistas, mostrando referentes de ambos sexos que les ayuden a conseguir las metas o aclarar qué quieren o no hacer.

Otro problema a abordar dentro del ámbito de la educación es la violencia de género, que está todavía muy presente en nuestra sociedad. En este sentido, hay todo un fenómeno, la violencia relacionada con la escuela basada en gènero (del inglés School-related Gender-based Violence (SRGVB)). No es un reto nuevo, es un tema pendiente que arrastramos desde hace muchos años, pero que podemos solucionar proponiendo cambios que nos conduzcan hacia una sociedad más justa. En el ICM-CSIC defendemos firmemente la expresión “actúa localmente, pero piensa globalmente”, ya que es clave también para mejorar el estado actual del océano.

Y es que algunas decisiones locales y del día a día pueden tener consecuencias globales y no es sino responsabilidad nuestra decidir cómo actuamos siendo conscientes del impacto global que estas acciones pueden tener. De la misma manera, para alcanzar la igualdad hace falta tener esto en mente y actuar en consecuencia para poder conseguir acercarnos cada vez más hacia una igualdad real.