En el “A fondo” de este mes de abril os hablamos la misión marciana Hypatia I y de cómo la investigación marina puede contribuir a hacer posible la vida en el planeta rojo.
El pasado 16 de abril daba comienzo la misión Hypatia I, que ha hecho convivir durante 15 días con limitaciones de agua diarias y alimentándose a base de comida deshidratada a un grupo de 9 científicas catalanas en la Mars Research Desert Station (MDRS), ubicada en el desierto de Utah, en Estados Unidos. Uno de los principales objetivos de la misión era impulsar proyectos de investigación con el fin de testear equipamientos y experimentos para estudiar la viabilidad de una misión real en el planeta rojo.
Por eso las comandantes de la misión contactaron con nuestra compañera Laia Ribas, con más de 20 años de experiencia en el campo de la acuicultura sostenible. Durante los últimos años, la investigadora se ha centrado en la exploración de la cría de peces en Marte, ya que, según ella “la acuicultura marciana podría proporcionar proteína animal a un futuro asentamiento humano en el planeta rojo y, al mismo tiempo, ayudaría a generar prácticas de cultivo más sostenibles en la Tierra, donde a partir de 2050 la cantidad de peces disponible será insuficiente para abastecer la demanda de la población mundial”.
“Plantearse la cría de peces en un entorno tan hostil como Marte podría orientarnos para hacerlo mejor en nuestro planeta”, asegura Ribas, que confiesa haberse embarcado en Hypatia I precisamente para avanzar en esta línea de investigación. En concreto, su proyecto nació hace tres años, cuando le invitaron a participar en el diseño de una ciudad marciana (Nüwa) para un concurso de la Mars Society.
La investigadora propuso la cría de peces para alimentar a los habitantes del asentamiento marciano. La ingesta de éstos y aves de corral representaría el 4% de su dieta, mientras que el 70% de los alimentos serían vegetarianos, sobre todo microalgas, y el resto correspondería a insectos y cultivos celulares artificiales. El principal impedimento de su propuesta era que el agua de las piscifactorías debería ir a buscarse a los polos de Marte, o bien extraerla del subsuelo, y sería limitada, como lo es también en la Tierra.
Otra cosa a tener en cuenta a la hora de criar peces en Marte es la gravedad, que en Marte es aproximadamente un 30% de la de la Tierra. Por eso, la investigadora diseñó un experimento que ha podido llevar acabo ahora en la misión Hypatia I para estudiar las marcas que la alteración de la gravedad genera en el ADN de los peces cebra (Danio rerio), un organismo modelo que se utiliza en la investigación científica en todo el mundo.
“Estudios anteriores han demostrado que factores como la temperatura del agua pueden alterar el genoma de los peces, aunque los efectos de los cambios de gravedad todavía se desconocen. "Por eso, cualquier información que obtengamos del experimento será fascinante", apunta Ribas, que añade que la idea es poder aplicar sus resultados en el campo de la acuicultura e, incluso, la medicina.
Los resultados de esta investigación llegarán más adelante, si bien la experiencia de Laia y sus compañeras en la estación marciana servirá para avanzar en ámbitos de investigación muy innovadores y hacer visibles a mujeres científicas referentes en disciplinas STEAM (del inglés: Science, Technology, Engineering, Art, Mathematics) para inspirar vocaciones, especialmente entre las niñas y las chicas jóvenes. Al final, la experiencia quiere contribuir a una ciencia más inclusiva y diversa, donde las mujeres tengan el reconocimiento que merecen.