Recientemente, el Departamento de Oceanografía Física y Tecnológica del ICM ha hecho entrega al Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC) de seis cajas con documentación fotográfica (negativos, copias en papel, transparencias, hojas de impresora) de la costa catalana obtenida desde avión durante proyectos del Dr. Antoni Ballester a finales de los años 1970. El ICGC facilitará la conservación, catalogación y acceso al público de esta información.
Recientemente, el Departamento de Oceanografía Física y Tecnológica del ICM ha hecho entrega al Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC) de seis cajas con documentación fotográfica (negativos, copias en papel, transparencias, hojas de impresora) de la costa catalana obtenida desde avión durante proyectos del Dr. Antoni Ballester a finales de los años 1970. El ICGC facilitará la conservación, catalogación y acceso al público de esta información.
Se trata de documentación valiosa porque, además de los aspectos marinos, este conjunto de fotografías aéreas aporta información sobre el estado de la costa de hace casi cuarenta años. El Dr. Ballester, que en aquel tiempo era el jefe de la Unidad Estructural de Investigación en Oceanografía del Instituto de Investigaciones Pesqueras (actualmente ICM), fue un impulsor de la observación remota del océano y en 1977 participó en la fundación de EARSeL (European Association of Remote Sensing Laboratories).
Ballester, conocido por su trabajo pionero en el análisis en continuo del agua de mar desde un barco y por haber establecido la primera base española en la Antártida, creé en 1986 desde el CSIC el Grupo de Trabajo en Teledetección que fue el origen, poco después, de la Asociación Española de Teledetección. En colaboración con otras instituciones, como el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y posteriormente el Institut Cartogràfic de Catalunya (ICC) precursor del actual ICGC, organizó varios vuelos con aviones que transportaban sensores infrarrojos y visibles a lo largo de la costa catalana, desde el cabo de Creus hasta más al sur del delta del Ebro. Con estos vuelos se recogió información sobre la franja costera visualizando aspectos como descargas de ríos y otras aguas continentales o el oleaje, por ejemplo en relación con la entrada en funcionamiento de la primera central nuclear de Vandellós.