Noticias | 20 Octubre 2026

El ICM participa en el 10.º Informe Copernicus con un estudio pionero sobre los remolinos del Mediterráneo occidental

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El treball, que aprofundeix en la dinàmica física del Mediterrani, aporta dades clau a aquest Informe sobre l'Estat de l'Oceà (OSR10), en el qual han participat més d'un centenar d'investigadores i investigadors de la comunitat científica internacional.

Esta imagen de satélite muestra el fitoplancton en el Mediterráneo occidental / NASA.
Esta imagen de satélite muestra el fitoplancton en el Mediterráneo occidental / NASA.

El 10.º Informe Copernicus sobre el Estado del Océano (OSR10), publicado hace unos días por Mercator Ocean International por encargo de la Comisión Europea, ha lanzado su advertencia más contundente sobre los profundos cambios que atraviesa el océano global. Elaborado a partir de los datos satelitales, in situ y de modelización más recientes por un equipo formado por 125 integrantes de la comunidad científica internacional, el informe cuenta con una relevante representación de la investigación marina española, destacando la aportación del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) de la mano de la investigadora Laura Gómez-Navarro.

Los resultados del informe revelan un diagnóstico claro: el calentamiento del océano se acelera a un ritmo alarmante. La absorción de calor acumulada marcó un récord en 2025 al sumar 23 zettajulios adicionales, equivalente a unas 40 veces toda la energía consumida en el mundo durante ese mismo año. Asimismo, la subida del nivel del mar alcanzó un ritmo acelerado de 4,2 mm/año entre 2012 y 2025, mientras que la acidificación oceánica ha aumentado un 17 % desde 1985. 

Una mirada con alta resolución a las corrientes del Mediterráneo

La aportación del trabajo desarrollado por la investigadora Laura Gómez-Navarro (ICM-CSIC), ha sido fundamental para profundizar en la dinámica física del Mediterráneo occidental mediante el uso de las observaciones de última generación del satélite SWOT (Surface Water and Ocean Topography). Este satélite desarrollado conjuntamente por la las agencias espaciales estadunidense (NASA) y francesa (CNES), monitoriza y cartografía en 2D el agua dulce y salada de la Tierra con una precisión sin precedentes. En concreto, el estudio demuestra cómo este tipo de altimetría satelital (técnica de teledetección que mide la distancia entre un satélite y la superficie de la Tierra), mejora nuestra capacidad para observar y caracterizar la circulación oceánica, especialmente a escalas espaciales más pequeñas.

Estas observaciones detalladas no solo han permitido detectar un mayor número de pequeñas estructuras (remolinos marinos), sino también una mejor caracterización de los grandes remolinos ya conocidos. El trabajo revela que algunos de estos remolinos poseen una energía considerablemente mayor a la estimada con los datos satelitales convencionales, lo que cambia nuestra comprensión sobre cómo se distribuyen y transportan las masas de agua y la energía en la región.

Según explica Gómez-Navarro, "las nuevas observaciones del satélite SWOT nos permiten comprender con mayor detalle la dinámica del Mediterráneo occidental. Este tipo de datos no solo nos ayuda a estudiar el océano a escalas más pequeñas y detectar más remolinos, sino también a caracterizar mejor la energía de estas estructuras." 

En este sentido, la investigadora añade, además, que “conocer mejor la intensidad de las corrientes y remolinos y su capacidad para transportar y retener agua y materiales es clave, tanto para entender la variabilidad y tendencias climáticas del océano a largo plazo, como para aplicaciones prácticas tan directas como la respuesta ante la contaminación marina o el diseño de operaciones de búsqueda y rescate en el mar."

Olas de calor marinas récord 

El informe Copernicus destaca que el mar Mediterráneo está sometido a una presión térmica sin precedentes. En 2024, el Mediterráneo oriental registró las olas de calor marinas más extremas desde 2002, mientras que la temperatura media global de la cuenca mediterránea se situó 1,23 °C por encima de la referencia climática histórica. En diversas zonas del Mediterráneo y del mar Negro se registraron episodios con temperaturas de más de 4,6 °C sobre la media, prolongándose durante más de 30 días seguidos.

El análisis subraya, además, que una cantidad significativa de este calor no se queda en la superficie, sino que persiste bajo el agua hasta decenas de metros de profundidad, generando impactos ambientales que las mediciones superficiales no logran revelar por sí solas. Esta acumulación térmica alimenta eventos meteorológicos extremos, intensifica tormentas y degrada ecosistemas críticos como los arrecifes de coral y las praderas marinas, amenazando la economía, la pesca y la protección costera de las comunidades locales.

Con datos e indicadores 100 % abiertos y accesibles, el 10.º Informe Copernicus, refuerza la importancia de combinar el monitoreo satelital en tiempo real con la modelización oceánica para convertir la ciencia en herramientas prácticas de adaptación y alerta temprana.