Científicos del ICM y de la Universidad Pompeu Fabra, en colaboración con un equipo internacional de Italia, Estados Unidos, ha desarrollado un método que permite predecir de forma rápida y sencilla qué especies exóticas pueden desarrollar poblaciones invasoras.

Científicos del ICM y de la Universidad Pompeu Fabra, en colaboración con un equipo internacional de Italia, Estados Unidos, ha desarrollado un método que permite predecir de forma rápida y sencilla qué especies exóticas pueden desarrollar poblaciones invasoras.
El método se basa en comparar la morfología de la especie exótica con la de las especies nativas para poder hacer una predicción de su éxito. En un estudio publicado en la revista científica ‘Ecology Letters’, el nuevo método se ha empleado para analizar especies de peces del Mar Rojo que han entrado en el Mediterráneo a través del Canal de Suez. Éste fue uno de los procesos de cambio de mayor escala de la historia, que se inició a principios del siglo XX y que se ha agudizado en los últimos años.
Ernesto Azzurro, del Istituto Superiore per la Protezione e la Ricerca Ambientale, ISPRA (Italia), explica: “La idea es que marcando distintas partes de la anatomía de un ejemplar de cada especie, podemos definir un ‘espacio morfológico’ dentro del cual cada especie ocupa un lugar”. Especies de forma de vida similar, sigue Azzurro, “se encuentran cercanas en este morfoespacio, lo que indica que su anatomía y el tipo de nicho ecológico ocupado se encuentran fuertemente relacionados. Esta relación entre nicho ecológico y potencialidad de invasión, que el mismo Charles Darwin había avanzado en su libro ‘El origen de las especies’, nos permite predecir las posibilidades de éxito de una nueva especie introducida”.
“Nuestro estudio demuestra que se puede predecir el éxito de una especie invasora comparando su morfología con la de las especies nativas ”, añade Antoni Lombarte, del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC. Siguiendo la idea de Darwin, una especie nueva que sea similar a las ya existentes tendrá menos posibilidades de desarrollar poblaciones invasoras, dado que su capacidad de explotar los recursos existentes ya la poseen las poblaciones residentes, bien establecidas.
En cambio, si existen zonas del espacio morfológico más vacías -lo que significa nichos no ocupados y por lo tanto oportunidades nuevas- el invasor tiene posibilidades de progresar, aunque de forma limitada. Por último, aquellas especies que posean una morfología que las aleje de todas las morfologías presentes en el hábitat receptor, tendrá enormes oportunidades de expandirse.
Así lo confirma este estudio, que analiza los casos conocidos y su éxito o fracaso relativos. En los casos en los que los peces invasores lograron des-arrollar poblaciones numéricamente dominantes, todos presentaban una morfología claramente alejada de las ya existentes.
Junto con la destrucción de hábitats y la caza, una de las causas más importantes de pérdida de biodiversidad en nuestro planeta es debida a las especies invasoras, favorecida en las últimas décadas por la globalización. La entrada de una especie exótica supone la competencia con las especies nativas, lo que en algunas ocasiones termina con la extinción de algunas o muchas de éstas.
Las especies exóticas son generalmente transportadas por el ser humano desde lugares fuera de su área natural de distribución. Aunque la mayoría de estas especies no sobreviven o permanecen inocuas en los lugares de introducción, algunas se adaptan al ambiente de forma más eficiente que las especies nativas, y en el peor de los casos llegan a dominar el ecosistema, lo que conlleva graves perjuicios ecológicos y económicos. El mejillón cebra o el caracol manzana son dos ejemplos de hasta qué punto el éxito de un invasor puede destruir y dañar irreversiblemente un hábitat natural.
Un método de control
Durante décadas, los ecólogos han estudiado la dinámica de las especies invasoras y buscaban un método para determinar el potencial invasor de una especie. Pero los tests propuestos hasta ahora eran difíciles de implementar y su eficacia limitada.
Si se dispusiera de una forma de previsión ante un invasor potencialmente dañino, se podría plantear una estrategia de control cuando su número de individuos es aún reducido. La simplicidad del método desarrollado, y la limitada información que se requiere lo convierten en una herramienta poderosa y fácilmente aplicable para planificar respuestas tempranas frente a una especie invasora.
Ricard Solé, científico ICREA en el Complex Systems Lab de la Universitat Pompeu Fabra, explica que el desarrollo de este método ha sido posible porque por primera vez se han unido dos áreas bien establecidas pero hasta ahora separadas: la teoría de morfoespacios y la teoría de invasiones biológicas. “Esta es una de las grandes novedades del estudio y lo que nos permite confirmar la idea original de Darwin". Además, hasta ahora se había prestado muy poca atención a la morfología dentro de la ecología. Por otro lado, añaden los científicos, la metodología empleada se basa en los programas de análisis de puntos homólogos des-arrollados por Rohlf a partir del año 2000.
Además del Istituto Superiore per la Protezione e la Ricerca Ambientale, del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC, y de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), en el trabajo han participado investigadores de la Universidad de Tennessee y del Instituto Santa Fe, ambos en los EEUU.
Artículo de referencia:
External morphology explains the success of biological Invasions. Ernesto Azzurro, Victor M. Tuset, Antoni Lombarte, Francesc Maynou, Daniel Simberloff, Ana Rodríguez-Pérez and Ricard V. Solé Ecology Letters. DOI: 10.1111/ele.12351