Noticias | 01 Marzo 2024

¿Cuánto le está costando la huella antropogénica a los mares y costas europeas?

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En este “A fondo” hablamos de la campaña TREC, que tiene como objetivo evaluar el impacto de la actividad humana sobre los mares y las regiones costeras de Europa.

El ICM participa en diferentes proyectos enmarcados en esta campaña / Anne-Kristell Jouan - Foundation Tara Océan.
El ICM participa en diferentes proyectos enmarcados en esta campaña / Anne-Kristell Jouan - Foundation Tara Océan.

Mares y océanos constituyen el corazón azul de la Tierra. Producen una gran cantidad de oxígeno, son el reservorio más grande de dióxido de carbono de la naturaleza y proporcionan hábitat a una gran cantidad de especies, incluida la humana. Sin embargo, cambios planetarios como el calentamiento global o la contaminación los están poniendo en jaque, por lo que ahora más que nunca es importante dedicar recursos a conocerlos y protegerlos.

Un buen ejemplo de ello es la expedición científica TREC (TRaversing European Coastlines), que tras hacer parada en Bilbao el pasado mes de octubre desembarca ahora en Barcelona. Hasta el próximo 2 de abril, la ciudad condal ofrecerá a todas aquellas personas interesadas la posibilidad de conocer los equipos e instalaciones que forman parte de una campaña sin precedentes que, a lo largo de dos años, recorrerá las costas europeas recopilando información sobre su biodiversidad y ecosistemas.

Dirigida por el Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL), la Fundación Tara Océan y el Centro Europeo de Recursos de Biología Marina (EMBRC), TREC cuenta también con la participación de institutos nacionales de investigación como el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) de Barcelona, que participa tanto en actividades de investigación como en otras de divulgación. Además, la expedición cuenta con el apoyo de otros institutos del CSIC como el Instituto de Biología Evolutiva (IBE: CSIC-UPF), el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) y el Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC). 

En total, TREC reúne a más de 150 equipos de investigación de más de 70 instituciones de 29 países europeos. La labor de muestreo, que se desarrolla paralelamente en tierra, en el aire y en el mar, abarca desde organismos microscópicos como pueden ser los virus o las bacterias hasta todo tipo de plantas y animales de mayor tamaño. Un periplo a través de 22 países europeos con escala en más de 120 puntos de muestreo que permitirá a la comunidad científica obtener una imagen holística de cómo afecta y cómo se adaptan los ecosistemas marinos al impacto antropogénico.

El papel del ICM en la campaña

El ICM participa en distintos proyectos enmarcados en esta campaña. En cada parada se toman muestras de sedimentos, aerosoles, agua, micro- y macro-organismos a través de los laboratorios móviles terrestres del EMBL y la goleta Tara. De esta manera, el equipo aspira a poder realizar un censo de la biodiversidad en tierra y en el mar, además de recopilar una infinidad de datos ambientales como la temperatura, el pH, la salinidad o la presencia de sustancias contaminantes como antibióticos y pesticidas.

En concreto, el objetivo del equipo ICM es investigar las comunidades costeras para seguir el rastro del impacto de la contaminación, el calentamiento global y la acidificación oceánica. Para ello, las científicas y científicos involucrados tomarán muestras de agua para estudiar la biogeoquímica y analizar el plancton microbiano. En áreas donde el estado de conservación lo permita, también se recolectarán muestras de organismos bentónicos, es decir, aquellos que viven en contacto con el lecho marino.

“La expedición TREC ofrece una excelente oportunidad para explorar la conexión entre las comunidades bentónicas y planctónicas a nivel europeo. La aplicación de metodologías comunes nos permitirá destacar el estado de nuestras aguas costeras en términos de afectación antropogénica, así como su repercusión sobre organismos emblemáticos como los filtradores bentónicos, las macroalgas y las fanerógamas. Dado que estos organismos están altamente afectados por las actividades humanas, representan una pérdida de funciones para los ecosistemas costeros”, comenta Marta Ribes, del ICM-CSIC.

Además, se recuperarán testigos de sedimentos marinos de los cuales se extraerá información de los últimos 100-200 años sobre la evolución de las condiciones ambientales y el impacto de los contaminantes sobre las comunidades microbianas utilizando ADN antiguo. 

"La posibilidad de combinar reconstrucciones climáticas y ambientales con herramientas paleogenómicas es una oportunidad excepcional para explorar cómo los cambios ambientales moldean las comunidades microbianas y cómo estas se ven afectadas por las actuales presiones antropogénicas", apunta Eva Calvo, también del ICM-CSIC. 

Finalmente, Ramiro Logares, otro de los investigadores del ICM-CSIC implicados en el proyecto, expone que “la recolección y análisis de datos estandarizados a lo largo de las costas europeas, atravesando los hábitats marino-terrestre y diferentes escalas temporales, permitirá incrementar nuestro conocimiento del impacto antropogénico y las adaptaciones de varios organismos a los desafíos ambientales”. A juicio del investigador, 

“Este esfuerzo multidisciplinario no solo avanzará el conocimiento científico, sino que también informará políticas de conservación y gestión sostenible de recursos naturales, subrayando la importancia de la investigación colaborativa en la biología planetaria.”

En este sentido, cabe destacar el carácter paneuropeo del proyecto, que implica que las muestras se toman de forma estandarizada, lo que permitirá a la comunidad científica comparar y sondear datos en toda Europa como nunca antes se había hecho. Además, gracias a los equipos y tecnologías de los laboratorios móviles, es posible realizar investigaciones en las proximidades del lugar de muestreo, lo cual impide que las muestras se degraden y se reducen los cambios con respecto al entorno original. 

Una oportunidad para hacer llegar la ciencia al público general

Además de para la comunidad científica catalana, la parada de TREC en Barcelona ofrecerá al público general una oportunidad única de acercarse un poco más a la ciencia. Y es que, entre el 16 y el 30 de marzo, se realizaran distintas actividades de divulgación en el Paseo Marítimo de la Barceloneta y en el Port Vell que buscan precisamente esto: enseñar a la ciudadanía cómo se hace la ciencia y fomentar su compromiso para afrontar los desafíos naturales y los impactos provocados por la humanidad.

Entre ellas figuran talleres científicos que incluyen el muestreo de suelos, sedimentos, aguas, aerosoles, especies seleccionadas y datos medioambientales en las que participan los laboratorios móviles del EMBL y el velero Tara. A través de los mismos, los y las participantes tendrán la oportunidad de explorar la ciencia por sí mismos y comprender los vínculos entre la tierra y el mar, el ser humano y el planeta. Asimismo, están previstas visitas al velero Tara, el laboratorio móvil del EMBL, y el ICM-CSIC. 

¿Te lo vas a perder? Consulta aquí el programa de actividades.